Cambio de paradigma: "Del Fiscal del Gabinete hacia un Fiscal con rostro, voz y presencia"

Entrevista al Dr. Jorge Díaz Almeida a dos años de asumir su cargo de Fiscal de Corte y Procurador General de la Nación. 

¿Qué metas se planteó al asumir su gestión?

Planteamos claramente que lo que queríamos era cambiar un paradigma, el del fiscal de gabinete o de escritorio, esa imagen que muchos la repiten incluso con cierto dejo de nostalgia. Queríamos pasar al paradigma de un fiscal que tenga rostro, que tenga voz, que sea conocido y que en definitiva comparezca a las audiencias.

¿Por qué? Porque nos parece que la concurrencia del fiscal a la audiencia judicial en la cual debe intervenir le da voz y rostro al Ministerio Público y cumple con principios procesales que son sagrados, como el de inmediación.

Esto contribuye además a la celeridad de los procesos, si el fiscal va a la audiencia y se expide allí el juez va a quedar en condiciones de poder resolver y no va ser necesario que el expediente vaya a la fiscalía e inicie un trámite engorroso que alarga innecesariamente los procesos judiciales.

Ese cambio de paradigma sigue siendo un objetivo hoy en día y al mismo tiempo es un instrumento para una administración de justicia más eficaz y eficiente, que es nuestra meta última.

Jorge Díaz

¿De qué manera el Ministerio Público fue cumpliendo estos objetivos?
Era necesario reforzar los cuadros del Ministerio Público, que creciera y no que engordara. Le planteamos al Poder Ejecutivo y al Parlamento la necesidad de transformar los viejos cargos de secretario letrado en cargos fiscales adscriptos, nos parecía un acto de justicia con quienes los ocupaban porque en realidad estaban desempeñándose como fiscales. En segundo lugar propusimos aumentar en la base de la pirámide el número de cargos para cumplir con el objetivo de asistir a todas las audiencias.

En la ley de rendición de cuentas se estableció una modificación de la ley orgánica del Ministerio Público donde se establece la obligación de los fiscales de concurrir a las audiencias, cuyo incumplimiento genera responsabilidades administrativas. Se crearon 48 cargos de fiscales adscriptos más lo que se transformaban, algunos de los cuales estaban vacantes. Se hizo un llamado abierto donde pudieron comparecer todas las personas con título de abogado sin ningún condicionamiento.

Se presentaron 720 personas, de las cuales salvaron el concurso 91. Del total, 84 fueron designados en la primera tanda y los restantes fueron designados a posteriori con las vacantes generadas.

¿Es la primera vez que se realizan este tipo de concursos?
Sí, nos propusimos la democratización y la transparencia de los mecanismos de ingreso y ascenso. Todos deben hacerse por concurso abierto de oposición y méritos de forma tal que se hizo un llamado para fiscales adscriptos -que es el ingreso a la carrera- otro para ascender a fiscales adjuntos -que es el segundo escalón- y en este momento están en trámite los concursos para fiscales departamentales y nacionales. Es la primera vez, nunca en la historia del país se habían hecho.

La gran mayoría de estos cargos fueron destinados al interior del país que era donde teníamos más falencias. Vengo de hacer una gira y entre los colegios de abogados existe una gran satisfacción porque se está cumpliendo con la democratización y transparencia mediante los concursos y eso contribuye a una mayor eficacia y eficiencia en el funcionamiento de la administración de justicia. Queda mucho por hacer pero ese gran paso ya lo dimos.

¿También ingresaron funcionarios administrativos?
Sí. Al Ministerio Público no ingresaban desde mediados de la década del 90 cuando se había interrumpido el ingreso de funcionarios públicos. Los que lo hacían era por redistribución de otras dependencias del Estado, lo que llevó a tener una plantilla envejecida. Además teníamos un conjunto importante de vacantes pero a través del mecanismo de la ventanilla única pudimos llenar prácticamente todas. El 28 de febrero de este año ingresaron 46 administrativos al Ministerio Público.

También se creó el cargo de Fiscal Inspector que para nosotros es fundamental porque no se controlaba que los funcionarios cumplieran efectivamente con sus obligaciones. Producto del resultado de sus inspecciones hay anotaciones positivas en el legajo de algunos funcionarios y han surgido también procedimientos disciplinarios en el caso de incumplimientos. En Montevideo estamos instrumentando un sistema de relojes para controlar la asistencia diaria en el caso de los fiscales y tanto la asistencia como el cumplimiento del horario de los funcionarios administrativos.

¿Y en materia de recursos materiales cuáles han sido los avances?
Teníamos una situación notoriamente deficitaria pero hemos hecho un esfuerzo importante. Había un conjunto importante de fiscalías que estaban trabajando en condiciones inadecuadas, en algunos casos los edificios eran indignos. Con el ingreso de los nuevos funcionarios quedarían más inadecuados aún por lo que empezamos un proceso de mudanza de las fiscalías. Mudamos las fiscalías penales de Montevideo, las juntamos en un solo edificio prácticamente al lado de los juzgados penales para que pudieran concurrir a las audiencias. También se mudaron las fiscalías de crimen organizado y violencia doméstica y la de las localidades de Atlántida, Pando, Maldonado, Las Piedras y Libertad. Antes que asumiera se mudaron las fiscalías de Rivera y Canelones. Ahora iniciamos el proceso licitatorio para las de Colonia y Paysandú y las fiscalías civiles de Montevideo. Nos queda pendiente la mudanza de la Fiscalía de Corte hacia un edificio mucho más funcional.

¿Qué ocurre con el mobiliario?
Las fiscalías todavía son un verdadero cambalache porque en muchas de ellas hay muebles de distintos estilos. Vamos hacia la uniformización del mobiliario para que sea no solamente moderno y funcional sino también digno. Ya cambiamos el mobiliario de las fiscalías penales y vamos a iniciar el proceso para hacer lo mismo en todo el país.

¿Cómo se está trabajando en materia informática y de seguridad?
La Fiscalía estaba en el siglo diecinueve en este sentido. Había muy pocos equipos, la mayoría obsoletos, con programas que no eran los adecuados. Lo primero que hicimos fue tratar de definir un mismo tipo de equipamiento informático que es el que estamos comprando. El año pasado hicimos una compra importante con la que equipamos la Fiscalía de Corte y las fiscalías penales y hemos tramitado un refuerzo presupuestal que nos va a permitir informatizar todas las fiscalías del país. Todas las fiscalías van a estar conectadas a un servidor propiedad del Ministerio Público que está en el Ministerio de Educación y Cultura lo que nos permitirá aumentar la seguridad y evitar hackeos.

¿Cómo incidirán estos cambios tecnológicos en el trabajo de los fiscales?
Apostamos a la creación de un sistema informático de gestión para lo cual contratamos una empresa que proveía al MEC. Estamos trabajando en la adaptación de ese software a la gestión de la Fiscalía. Lanzamos la etapa de testing en tres fiscalías penales nacionales y si se pasa esta etapa se implementará en todo el país. Allí el fiscal va a poder dictaminar desde su propia pantalla y al mismo tiempo tendrá acceso a todos los antecedentes del expediente. Si recibe la notificación de una audiencia va a poder acceder desde su terminal a todas las últimas actuaciones que tuvo su fiscalía e incluso podrá escanearlo. También se cuenta con un dominio para nuestra página web que además permite a los fiscales y funcionarios del Ministerio Público contar con su correo electrónico institucional para recibir todas las notificaciones por esta vía.

Jorge Díaz en oficina

¿De qué manera se está trabajando en lo que hace a la formación de los fiscales?
El objetivo es poder incluir en el Presupuesto 2015 la creación de una escuela de fiscales porque en definitiva eso apuesta a la calidad, eficiencia y eficacia. Donde el fiscal es eficiente el que gana es el justiciable. Como no contamos con recursos, hasta ahora lo hemos trabajado mediante convenios con la Cooperación Española, el Departamento de Estado de Justicia de los Estados Unidos de América, la Unión Europea y Unicef. Tenemos un tejido de redes con distintas organizaciones que nos permiten contar con un sistema no integral, pero con un sistema incipiente de capacitación. En este momento tenemos fiscales en Costa Rica, hemos tenido en Estados Unidos, Perú y el mes que viene viajarán a Paraguay, Argentina y Chile. Hemos desarrollado actividades con profesores nacionales sobre la prueba en el proceso penal y tenemos convenios con Antel para realizar videoconferencias y con la Junta Nacional de Drogas a través del dispositivo Ciudadela.

¿Cuál es el criterio utilizado para la formación de profesionales en el exterior?
Tenemos dos modalidades, una donde la invitación llega al Ministerio Público y este es quien selecciona al fiscal para que concurra. Las invitaciones provienen generalmente de organismos internacionales como Gafisud, entre otros. Hay otros fiscales que son invitados directamente. En estos casos lo que hacemos es facilitarles en todo lo posible su concurrencia.

¿Cómo se traducen todo estos avances en beneficios para la ciudadanía?
Dentro de este cambio de paradigma lo que pretendemos es una fiscalía al servicio del justiciable. Creemos que en el proceso penal el fiscal tiene que ser el abogado de la víctima, muchas veces la víctima actual está abandonada a la mano de Dios porque nuestro sistema procesal penal no la ampara ni la protege. En la medida que el fiscal tiene rostro, nombre y voz, puede ser responsabilizado por su acción u omisión. Eso se traduce en la calidad y rapidez de su trabajo. Se dice que la justicia tarda pero llega, pero la justicia que tarda no es justicia. Nuestro rol lo tenemos que cumplir en el proceso teniendo claro que el objetivo fundamental es el justiciable.

Facebook Twitter YouTube